Contractura muscular

 

Una contractura muscular es el espasmo o contracción involuntaria y mantenida en el tiempo de un músculo. También es lo que conocemos como calambre, y aunque puede producirse en muchas otras partes del cuerpo, es una de las causas más comunes del dolor de espalda. Una contractura provoca dolor y en muchas ocasiones puede llegar a limitar el movimiento.

Las contracturas musculares son una de las lesiones más habituales en todas las personas. Todos tenemos en mayor o menor medida alguna contractura muscular, ya que estas pueden ser provocadas simplemente por nuestra postura (estar mucho tiempo en la misma posición hace que el músculo se fatigue), por las horas de trabajo, por el estrés o por actividades forzadas o más intensas de lo habitual…

Cuando sufrimos una contractura notamos un ligero hinchazón en la zona, que se mantiene dura, y solemos conocer o llamar “nudo”. Este tipo de lesiones no son graves, pero si pueden llegar a ser muy molestas.

 

Como tratar una contractura

El tratamiento médico que se suele recomendar para una contractura es generalmente es un relajante muscular y un anti-inflamatorio. Pero esto es solo un remedio temporal ya que nos quita el dolor a corto plazo, pero cuando pasa el efecto de estos medicamentos la contractura sigue estando ahí.

El tratamiento tratado con masajes fisioterapéuticos ayuda a aumentar el flujo sanguíneo de la zona afectada lo que hace que los tejidos se recuperen antes además de relajar el músculo y reducir la tensión. También es importante no solo el tratamiento para quitar el dolor causado por la contractura, si no saber cuál es la causa y el origen y el porqué se produce. Solo así podremos buscar una solución global para evitar que se reproduzca una y otra vez esa contractura.

Masaje de fisioterapeuta para contractura

 

Si no tratamos el origen que nos causa estas contracturas, no podremos nunca curarla del todo y podemos llegar a hacerlas crónicas, sin poder evitar que aparezcan de manera cada vez más habitual en nuestras vida.

Otra indicación habitual para las contracturas es el calor, que ayuda a relajar la musculatura.

Pero el mejor tratamiento como siempre, es prevenirlo. La mejor manera de que no sufrir estas molestas contracturas es calentar el músculo para prepararlo antes de hacer un esfuerzo. Y si trabajamos la flexibilidad de los músculos realizando estiramientos, también disminuimos el riesgo de tener contracturas ya que así el músculo se recuperará mejor después de un esfuerzo.